25 de noviembre. Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres: Desde Zehar-Errefuxiatuekin denunciamos el nexo entre el patriarcado y el racismo que expone a mujeres refugiadas, apátridas, migradas y defensoras de DD.HH. a violencias de género extremas

25 de noviembre: Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres

Desde Zehar-Errefuxiatuekin, en el contexto del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, denunciamos la normalización de la violencia contra quienes llegan a las fronteras de Europa, poniendo especial atención en la violencia que sufren las mujeres durante el tránsito migratorio y en las fronteras. Queremos reafirmar nuestro compromiso con los Derechos Humanos de todas las personas, en especial, las de las mujeres, y ponemos el foco en acoger sin discriminar a cualquier persona que necesite refugio, venga de donde venga. 

Las Causas: El Impacto de Políticas Extractivistas en las Vidas de las Mujeres 

Las políticas extractivas de la Unión Europea se encuentran entre las causas que empujan a las personas a desplazarse. El análisis de estos impactos se acrecienta de forma más violenta en las mujeres que abandonan sus hogares y emprenden una ruta migratoria hacia Europa. El informe ‘Deshabitadas, un recorrido entre el despojo y las fronteras’ aborda los vínculos entre la criminalización de las ambientalistas y defensoras del territorio y la explotación de materiales escasos, y centra la mirada en las historias de mujeres activistas que han tenido que dejar su territorio a causa de su labor en defensa de sus comunidades. 

Violencias Extremas en Tránsito: El Sesgo Patriarcal y Racista de la Gestión Fronteriza 

Una vez más, las mujeres sufren una discriminación por su condición de mujer refugiada, migrada y/o racializadas. Las personas refugiadas, migradas, desplazadas y apátridas sufren discriminación y racismo. Quienes se ven obligadas a desplazarse sufren una ofensiva mediática y una gestión política orientada a la legitimación de la violencia. 

Para las mujeres negras, emprender una ruta hacia la UE implica enfrentar innumerables violencias sexuales y de género, incluyendo trata con fines de explotación sexual, violaciones, embarazos no deseados y trabajos domésticos forzados. Esto ha sido denunciado por organizaciones de derechos humanos que observan el impacto de la externalización de fronteras. 

La gestión patriarcal de la política de fronteras es flagrante, contraviniendo la Convención de Ginebra de 1951. La subcontratación de la gestión migratoria en terceros países, con ejemplos como los acuerdos de readmisión de España con Marruecos o Italia con Libia, deja a las mujeres bloqueadas en lugares de tránsito donde su vida corre un peligro exacerbado. Muchas mujeres relatan haber sido captadas por redes de trata en tránsito por Marruecos, o detenidas y vendidas como esclavas sexuales en Libia o forzadas a prostituirse por no estar documentadas. 

La militarización de las fronteras, incluyendo el uso de Frontex, fuerzas de seguridad de países de origen y tránsito (incluida la Guardia Civil española), agencias de seguridad privada y transportistas, (re)patriarcaliza el tránsito, incrementando la violencia contra las mujeres. Las mujeres son obligadas a prestar servicios domésticos (cocinar, lavar, conseguir agua o leña) y viven violación sexual por parte de pasadores, hombres en tránsito y autoridades migratorias

Impacto del PEMA y Delegación de Responsabilidades 

El Pacto por la Migración y el Asilo (PEMA) agrava las situaciones denunciadas por las organizaciones de derechos humanos sobre el impacto en mujeres (CIS y LTTBI) en los enclaves de no derechos. España jugó un papel determinante en el desbloqueo del Pacto, adoptado en el Consejo el 14 de mayo de 2024. Todos los reglamentos del PEMA contaron con el voto a favor del PP, PSOE y Ciudadanos en el Parlamento Europeo. 

Las devoluciones directas (repatriaciones) e indirectas (terceros países en tránsito) pueden delegar el control de personas a las mismas autoridades que causaron los motivos de asilo. En el caso de mujeres CIS y LTTBI, esto las aboca a revivir violencias sufridas en tránsito, especialmente si fueron víctimas de tráfico, trata y explotación doméstica y sexual. 

Gestión Racista de Visados y Bloqueo de Vías Seguras 

Aunque los discursos oficiales presumen de proteger a las personas refugiadas y promover la migración regular, las personas que vienen de África, como es el caso de Senegal, no cuentan, de facto, con vías de acceso regulares ni seguras. 

El Reglamento (539/2001) de la CE, que establece las listas de países que requieren visados, obedece a políticas diplomáticas de orden colonial sin atender a consideraciones sobre las situaciones de persecución o las necesidades de protección. Todas las personas nacionales de todos los países de África requieren un visado de entrada, pero apenas hay oficinas consulares para tramitar este requisito, ni disposición a concederlo. 

¿Cómo van a viajar las mujeres? 

España ejerce una política desapercibida de imposición de visados de tránsito a las personas refugiadas que encuentran vías aéreas, para ejercer su derecho a alcanzar un país seguro y solicitar protección internacional. Es preocupante que las medidas adoptadas se hayan dirigido a evitar que las personas con necesidad de protección internacional lleguen por vía aérea, exigiendo visados de tránsito aeroportuario. 

Esta práctica se ha aplicado a personas con pasaporte de Kenia (desde el 23 de enero de 2024) y de Senegal (desde el 19 de febrero de 2024), las dos principales nacionalidades de solicitantes en esos momentos. Se activaron y se mantienen las solicitudes de visados de tránsito aeroportuario también a quienes huyen de Burkina Faso, Siria, Yemen y Palestina, entre otros países. 

Violencia en Destino: Explotación y Precaridad 

Al permanecer en situación precaria y de explotación en destino, las mujeres están expuestas a mayor violencia de género. Quienes emprenden tránsitos terrestres y marítimos no son identificadas como personas en búsqueda de asilo o merecedoras de protección internacional sino como infractores de las leyes administrativas. Finalmente, la práctica totalidad de estas personas ven denegada la protección si logran solicitarla. 

Cuestiones como qué país de origen es seguro para las mujeres CIS, o para personas LGTTBI, no son adecuadamente abordadas, y las políticas de visados, acuerdos de devolución y la admisibilidad de solicitudes de asilo en frontera, contienen un sesgo patriarcal. La invisibilización y (re)victimización de las mujeres es funcional a la política de securitización. 

Desde la entidad, a través del proyecto lAGORAtorio, queremos destacar las Herramientas contra la exclusión de las mujeres culturalmente diversas en el ocio y ejercicio de sus derechos culturales. 

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